Muchísimas personas me han pedido vuelva a publicar en este blog la sesión de moda que realicé hace unos años ya para mi queridísimo amigo el diseñador uruguayo Sergio Gau. Como estaba en el otro blog antiguo que decidí quitar (para no confundir a los clientes con mi nuevo estilo) la gente me pregunta mucho y al sólo quedar algunas fotos en Facebook me han rogado las publique aquí. Pondré mis favoritas y reprocesadas a como lo haría ahora. Gracias.
Ya saben que lo mío son las bodas, pero como mi amigo Sergio me pidió hacerle las fotos fue un reto y bueno, esto es lo que salió. Añadir que en esa época usaba flash porque estaba experimentando técnicas con flash fuera de cámara. Como bien saben desde hace ya más de un año y medio o más jamás uso flash salvo en la fiesta por necesidades obvias. Un abrazo enorme a Sergio por sus diseños, a Jessica por ese estilazo de supermodel (ahora está en China trabajando de top model) y a todos los que me ayudaron en esa sesión!! Mil besos y abrazos!!
Otra película que siempre he llevado en el alma ha sido Dersú Uzalá, una de las obras maestras de Akiro Kurosawa. Desde hace décadas que vi esta película por primera vez me cautivó y me sentí completamente identificado, a veces con Dersú, a veces con el capitán. Una danza excelsa de la mente moderna y la que está en armonía con la naturaleza. De pequeño siempre estaba en el bosque. Cuando mis padres venían a donde ahora yo vivo me perdía por las mañanas y a veces no regresaba más que para comer o cuando era noche cerrada. En los bosques quedaba en silencio, abrazaba árboles y comulgaba con pájaros y pequeños animales. Por eso he vuelto aquí, para que mi hijo se críe aquí también, aunque, le va más pescar y hacer el loco con la bicicleta, jaja.
Cuando vi esta película algo en lo más remoto de mi alma se sintió identificado, como si recordara atávicos momentos de vidas pasadas en una taiga lejana, un desierto o un bosque infinito. Sea como fuere, mi corazón quedó prendado de Dersú y su sabiduría, de su amor por la naturaleza. Su filosofía animista consiste en respetar y entender todos los elementos de la naturaleza como portadores de alma. Eso es lo que yo siento y esa es en sí para entendernos mi creencia, mi fe, mi certeza. Siento un espíritu creador que todo lo es, en el viento que susurra, el fuego que crepita, el agua que danza. Todo es, todo soy yo, yo soy todo. Es complicado de explicar pero sencillo de sentir. Así vivo, así siento, así soy. Aunque a veces esta selva de asfalto es más salvaje que la taiga de Dersú y no quiero morir de hastío y tristeza anhelando regresar a la dura armonía de la naturaleza.
Os dejo con algunas de mis escenas favoritas, aunque toda la película enamora. Por favor, veanla los que no la conocen.
Supongo que una de las mejores maneras de conocer a uno es compartiendo algunas de las escenas favoritas de sus películas favoritas. Eso haré a partir de ahora. Comienzo con un clásico. Creo que todos han visto Blade Runner. Esta escena es mítica.
La guerra es un monstruo que siempre tiene hambre de sangre, que nunca se sacia. La guerra es un animal que ni siquiera tiene espíritu de animal sino que concentra todo lo salvajemente absurdo, cruel y ruin de los seres que la creamos, los humanos. Ayer murieron dos personas que había decidido dedicar sus vidas a ser los ojos de muchos, justamente en los lugares donde la guerra hace huir a todos los demás. Sus ojos se convertían en los de todos nosotros, al menos cuando lo que veían nos llegaba, porque no siempre llega y es silenciado.
Ayer en Libia, donde un pueblo sigue muriendo por culpa de otros, donde una guerra asola campos y almas, dos compañeros de profesión dieron sus vidas por contar una historia, por compartir lo que sus almas empapaban. En su recuerdo, y en solidaridad con todos aquellos otros compañeros y compañeras, y todos los pueblos a los que roban el alma y todos los soldados que caen en la trampa de ser peones sobre un tablero que se juegan otros. Un abrazo de luz allá donde estéis.
Viene la noche, el sol está cansado. La luz tímida comienza a temblar y se esconde porque llega la sombra. La sombra se hace grande y oscura, se yergue para acariciar el cielo, la tierra, el mar, todo.
Una estrella aparece tímida y tilila. Guiña desde el firmamento a la primera persona que la observa. Quizás un pescador, un soldado o un niño, quizás por descuido, curiosidad o anhelo, pero la observa.
Todo se aquieta, todo se calma, porque lleva la noche, viene la sombra a cernirse suave y delicadamente sobre la tierra, como una sábana de dulce caricia. El agua torna su tono, cambia su tez porque la luz ya no la penetra, porque el sol la abandona hasta el siguiente día. Otro ciclo de amor encandila el presente, otra danza de lo opuesto y lo diferente. Todo o nada, nada o todo. Luz o sombra, sombra o luz, viene la noche.